Sin miedo al éxito.
- Marcos Patricio Montero Romo
- 26 jul 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 21 dic 2022
Es raro estar escribiendo esto. Toda mi vida soñé con graduarme de la Prepa. Terminar mis interminables 15 años de escuela y lograr ser un chico universitario. Quién diría que llegaría en estas circunstancias, pues solo disfruté un año y medio de mi prepa y de repente, en un abrir y cerrar de ojos, había llegado al final. Pero algo no se sentía bien...

En una sola noche ya no estaba en mi salón de clases, ya no veía a diario a mis increíbles amigos, pero sobre todo dejé de hacer lo que tanto amaba, ir a ensayar todos los días. Cantar, bailar y actuar con mis amigos, distrayéndome de las preocupaciones y dejando lo mejor de mi en los escenarios. Eso me completaba como persona.
Aunque intenté hacer cosas en mi casa, tomar clases en zoom, cantar solo con mi micrófono, hacer covers cada semana, al final, aunque si los disfrutaba y aprendí mucho también, simplemente llegaba a un punto donde me cansaba y ya no quería continuar. Me daba cuenta que además de amar lo que hacía, amaba a las personas con las que lo hacía, amaba la convivencia, las risas y las desveladas. Sin eso parecía que nada valía la pena.
Viví un quinto semestre francamente horrible, nada me gustaba, me enfocaba solamente en la escuela, en sacar una calificación, en pasar la materia con honores para poder tener un numerito que me hiciera sentir mejor, que me hiciera sentir que valía algo en un mundo donde sentía que ya no tenía valor pues no hacía nada que me hiciera sentir realmente vivo.
Encontré en zoom un amigo, un escape para mínimo tener conversaciones especiales con gente que admiraba, aunque fuera a través de una pantalla. Comencé un podcast, iba sobreviviendo y poco a poco la situación mejorando, hasta que pude regresar a presencial, y ese fue uno de los días más mágicos de mi vida sin dudarlo.
Regresar a las risas, los chistes, las amistades que se habían perdido, aunque fuera en cubrebocas y por unas horas, valía completamente la pena. Me sentía vivo otra vez. Para capturar esos momentos comencé mis vlogs en YouTube, que me dieron otro propósito y me hicieron sentir que podía dejar mi huella en la historia a través de mis videos.
Y así termine la prepa, otra vez recordando por qué amo lo que hago. Volviendo a abrazar, a reir, a sentir. Ya no quería ser la persona perfecta, ya no busco la perfección ni levantarme a las 5 am ni sentirme culpable por no escribir en mi diario y solo ver videos en Youtube de crecimiento personal. Ahora solo quiero disfrutar la vida al máximo, con todo y sus imperfecciones. Quiero crear la mejor versión de mi mismo pero disfrutando cada paso del camino sin castigarme por las derrotas. Es tiempo de sacarle todo el jugo a cada segundo de mi universidad, sea en zoom, presencial, encerrado o en el campus. No quiero preocuparme demasiado, sino encontrar una manera de cumplir la misión, de ayudarles a los demás a HACER LO QUE LES EMOCIONE, disfrutar, reirse, apreciar los pequeños detalles, sentirse bien consigo mismos y así descubrir su mejor versión.
No todo es leer y reflexionar y tomarse las cosas en serio. Porque la vida es de altibajos y eso no va a cambiar. Prefiero retarme un poco todos los días y así poco a poco crecer, para cuando llegue el día de mi muerte, saber que viví siempre sintiendo el momento y haciendo lo que me emociona.
Te invito a que vivas así también en esta próxima etapa. Sin miedo al éxito. Literal.






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